Un sistema monetario fiduciario es aquel en el que la unidad monetaria no constituye una mercancía con valor intrínseco ni representa un derecho de conversión a una cantidad fija de un activo real —como oro o plata—, sino que obtiene su poder adquisitivo de la aceptación social, del marco jurídico que la regula y de la confianza en la capacidad de las instituciones emisoras para preservar su valor.